Mostrando entradas con la etiqueta Recetas. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Recetas. Mostrar todas las entradas

Colores de maquillaje infantil

Para que vuele la imaginación...
Con pigmentos minerales y micas, mateca de karité eco y aceite de caléndula*, sin metales pesados ni derivados del petróleo, ni componentes peligrosos. Una forma de divertirnos, cuidando la piel e hidratándola.



Podemos combinar los colores para crear la paleta que queramos. Estos los hice con Nilo, mi chiquillo y él eligió los que más le gustaban, para pintarse de tigre, de superhéroe, de ballena... ahora me toca a mí pensar cómo le pinto de ballena.... jajajaj

Como estos tarros se pueden enroscar el uno con el otro, podemos hacer una columna de colores y llevárnosla cómodamente a cualquier lado.




Os dejo la receta aproximada para que lo elaboréis en casa, ya que es muy sencillo. Debéis tener en cuenta que es una pintura diferente a las comerciales. Al ser aceitosa, no se seca, pero es completamente segura y saludable para la piel:

- 1 cucharada de oleato de caléndula en oliva virgen extra (si no tienes caléndula en oliva, solo)
- 1-2 cucharada de óxido mineral o 2-3 de mica, dependiendo de los colores.
- 1 cucharada de manteca de karité
- 1 gota de vit. E (totalmente opcional)

Fundir al baño maría el karité. Por otro lado mezclar el aceite con los colores que queramos. Hay que mezclar bien, hasta que quede homogéneo. Finalmente, juntar todo y terminar de mezclar, para que no queden óxidos o micas sin dispersar. Podemos aumentar un poco la manteca de karité si estamos en verano.

Una vez terminada la juerga, la mejor forma de quitar la pintura es con el linimento oleocalcáreo. Con un papel y un poco de linimento, se elimina suavemente por completo la pintura, dejando la cara hidratada y suave. Además el linimento ayuda a evitar y a curar cualquier dermatitis que se tenga...

Espero que lo disfrutéis tanto como mis chiquillos, ayer pintados de tigre uno y otro de oveja de colorines....




Leer más »

Receta jabón de tajo al limón

El jabón de tajo es, seguramente, una de las recetas antiguas más utilizadas del mundo. Por eso, dedico esta entrada a nuestras abuelas o personas mayores, que con su gran sabiduría reutilizaban todo lo que tenían entre manos, convirtiendo los residuos en joyas útiles, más valiosas que las joyas de exposición, a mi forma de ver...


Más de una persona me ha venido contando que aún guarda algún taco de jabón de su madre o abuela, envuelta en un periódico viejo o en un trapito, como recuerdo de aquella persona y admiración de su trabajo, pero que no conocen la receta con la que elaboraba el jabón. Así que os animo a que os pongáis manos a la obra con esta receta, un poco modificada de la original, para obtener un jabón más limpiador y agradable, teniendo siempre en cuenta las medidas de seguridad, pues vamos a manejar un álcali fuerte que puede ocasionar quemaduras. 

       Jabón de tajo al limón  (para 4 kg. de jabón aproximadamente):
  • 2030 gramos (que no mililitros) de aceite de oliva usado y colado.
  • 635 gramos de aceite de coco
  • 411 gramos de sosa al 99-100% de pureza
  • 950 gramos de agua
      En la traza añadiremos:
  • 100 gramos de aceite esencial de limón
Si queremos elaborar menos cantidad, podemos dividir todo entre 10 y así saldrán dos pastillas como las véis en la foto, de 200 g. cada una.

 Con esta receta obtenemos un jabón con el 0% de sobreengrasado y, gracias al coco, con una espuma agradable y con más poder de limpieza que si fuera elaborado sólo con aceite de oliva. El aceite esencial de limón nos aportará un aroma fresco y mayor limpieza, pues ayuda a desengrasar y a blanquear los tejidos.


La decoración de arriba la he hecho mezclando un poquito de nuestro jabón con óxidos minerales verde y amarillo, haciendo un punto por cada hoja y con un palillo he dibujado la forma. Sencillo pero aparente, verdad?


Leer más »

Jabón de naranja y canela

Como sóis muchos los que me habéis pedido alguna receta de jabón para la ducha, voy a compartir ésta que ya he elaborado varias veces. Es sencilla y se obtiene un jabón muy agradable y equilibrado.


Antes de ponernos a elaborar el jabón, debemos tener en cuenta las medidas de seguridad, pues vamos a manejar un álcali fuerte, que puede producir graves quemaduras si no se maneja adecuadamente.

Receta para 1'5 Kg. de jabón aproximadamente (un poco más):
  • Aceite de oliva virgen extra: 715 g.
  • Aceite o manteca de coco*: 180 g.
  • Manteca de karité*: 110 g.
  • Manteca de cacao*: 70 g.
  • Agua: 300 g.
  • Sosa al 99% de pureza: 139'7 g. (9% de sobreengrasado)
  • Aceites esenciales: 50 g. (30 g. de naranja dulce, 10 g. de mandarina y 10 g. de canela china)
  • Virutas y bolas de otro jabón igual coloreado con canela* en polvo. Pesarlas y añadir este peso al 1'5 kg. de jabón; en mi caso he añadido 250 g. de virutas y bolas...
  • Vitamina E natural, del girasol: 7-10 g. (para evitar que se enrancien los aceites del jabón)
 La elaboración es muy sencilla:
  • Prepararemos la lejía con el agua y la sosa (siempre volcar la sosa encima del agua y nunca alrevés) y dejaremos templar.
  • Mientras tanto templaremos los aceites y mantecas hasta que se fundan, añadiendo la vit. E.
  • Mezclaremos la lejía en los aceites y batiremos suavemente hasta alcanzar una traza ligera.
  • Añadiremos los aceites esenciales mezclando bien
  • Dividiremos en dos partes la masa de jabón, para añadir en una las virutas.
  • Verteremos primero la parte con las virutas en nuestro molde y a continuación el resto de la masa, colocando a la vez las bolas de jabón, donde queramos.
  • Abrigaremos el molde y así estará listo al día siguiente para ser cortado.
  • Esperaremos mímino 4 semanas para que complete la saponificación y así poder utilizarlo.
 Os dejo las propiedades que nos aportan los aceites esenciales de canela china y naranja en este jabón:
La canela china (Cinnamomun cassia) se utiliza en su cultura de origen como tónico sexual y afrodisiaco. Además aporta calor, energía y es útil en caso de cansancio o depresión. Tiene un olor cálido, dulce y algo balsámico. Su aplicación externa es antiséptica, eficaz sobre todo en caso de levaduras como cándidas u hongos cutáneos, como pie de atleta. Además alivia dolores musculares y artítricos. A veces su aplicación, siempre diluida, enrojece un poco la piel, debido a la activación que produce de la circulación. No se debe aplicar en mujeres embarazadas, lactantes ni en niños menores de 3 años.

El aceite esencial de naranja: tiene propiedades antidepresivas, antisépticas y tónicas. Es antiinflamatorio y sedante nervioso creando una sensación de optimismo y felicidad. Es muy apreciado en cosmética por sus propiedades y resulta efectivo contra la celulitis. En aromaterapia se utiliza para despertar los sentidos. Como con todos los aceites esenciales cítricos, no debemos exponernos al sol inmediatamente después de su uso.

 Espero que os guste y os animéis a probar esta receta.
Leer más »

Linimento oleocalcáreo

Una fórmula rescatada de la farmacopea antigua compuesta por aceite de oliva y agua de cal a partes iguales. El linimento oleocalcáreo es una leche grasa que crea una película o film protector, que perdura bastante tiempo. Se puede estabilizar la emulsión con un poco de cera de abejas, para evitar que se separen las fases. Hay que destacar su poder curativo e inocuidad para las pieles más sensibles.


Esta fórmula se utiliza para muchas afecciones entre las que destacan:
  • El cuidado en el cambio del pañal en el bebé y dermatitis atópica : limpia evitando y curando la irritación de la piel tan sensible, compensando el pH ácido producido por la orina o defecanciones. Crea una película que nutre y protege la piel. Además evita los eritemas y posibles granitos de la cara o cuerpo. Es una ayuda muy eficaz también para las pieles con tendencia a la dermatitis. Se puede aplicar como loción en las toallitas, para limpiar sin aclarar.
  • Para la costra láctea en bebés o descamaciones de la piel en adultos: gracias a la película que crea y su poder antiséptico e hidratante, evita las costras y reblandece las que ya han aparecido, favoreciendo su eliminación. Además, utilizando oleato de caléndula potenciamos el poder cicatrizante y antiséptico. Lo aplicaremos abundantemente tantas veces como sea necesario, para mantener hidratada la parte afectada. Normalmente con una o dos veces al día es suficiente.
  • Para aliviar y curar quemaduras de hasta 2º grado: aplicándola directamente en la quemadura y tapándola con una gasa. En este caso utilizaremos oleato de hipérico.
  • Como desmaquillante: limpia y proteje la piel. Con poca cantidad es suficiente. En este caso podemos añadir algún aceite esencial, como lavanda o geranio y de base utilizaremos otro aceite menos graso, como el de jojoba o de avellana, por ejemplo.
La receta la he elaborado para el cuidado de mi chiquillo de mes y medio, para evitar la costra láctea que tanta lata nos dio en mi otro hijo (tiene 2 años y dos meses y aún tiene alguna costra en la cabeza). Lo único que me fue bien de todo lo que me mandaron los pediatras la otra vez fue la utilización de la crema con keluamida y la vaselina, que creaba una capa similar a la del linimento. Esta vez me he negado a utilizarla, que para petróleo, ya hecho bastante en el coche... 

Estoy muy contenta con el resultado. Aunque es muy pringosa, le está eliminando toda la costra láctea y además, los granitos y rojeces que le aparecen en la cara por el frío también desaparecen en una sola aplicación y con muy poquita cantidad.

La receta es la siguiente:

- 49% de oleato de caléndula* en aceite de oliva virgen extra*
- 49% de agua de cal
- 2% de cera de abejas*
  (*Biológico)

El agua de cal se elabora saturando agua con óxido de calcio o cal viva. Hay que tener en cuenta que la cal viva es una de las pocas sustancias que tiene menor solubilidad en caliente, por lo tanto, hay que disolverla en el agua a temperatura ambiente. Tendremos la precaución de manejar la cal con guantes. Con 50 g. de óxido de cal para 1 litro de agua es más que suficiente. Se disuelve, se cuela con colador fino o de tela y se deja reposando, para que decante la cal que sobra. Por fin separaremos el agua de cal del poso con una jeringuilla o un decantador.

Para elaborar el linimento fundimos la cera junto al aceite de oliva y lo mantenemos templado. Templaremos a la misma temperatura el agua de cal y le añadimos el aceite, revolviendo constantemente hasta que emulsione. Una vez se haya enfriado un poco, mezclaremos otra vez bien, para asegurar que la emulsión quede estable.

Debido a su composición no necesita conservante, pero podemos añadir vitamina E para evitar la oxidación del aceite.
Leer más »

Bálsamo de labios naranja y miel


Os traigo la receta de este bálsamo que realicé para el verano. La cera de abejas proviene de nuestras colmenas y por eso tiene un aroma embriagador a miel, que junto al aceite esencial de naranja, hacen una combinación  fresca y dulce.

Las cantidades que he utlilizado son las siguientes:

Cera de abejas*: 14 g.
Aceite de coco*: 18 g.
Manteca de cacao*: 18 g.
Aceite de almendras*: 30 g.
Vitamina E natural: 6 gotas
Aceite esencial de naranja: unas 15 gotas

La consistencia es dura, ideal para usar en verano o meter en una barra de labios. Si queréis que salga un poco más blanda se pueden reducir las cantidades de cera de abeja o manteca de cacao.


Sus componentes hacen que sea un bálsamo reparador, nutritivo y muy hidratante. 
La cera de abejas le proporciona cualidades cicatrizantes, antisépticas y protectoras.
Leer más »

Crema antiestrías embarazo

Debido a mi embarazo estoy utilizando alguna crema para las partes que más sufren y evitar las estrías. Con el otro embarazo utilicé los primeros meses sólo aceite de rosa mosqueta mezclado con aceite de almendras (20:80) pero, a pesar de ser fácil su aplicación, el tacto aceitoso perduraba horas y horas.


Así, me puse manos a la obra y ya he formulado varias cremas, pero no me gusta el tacto pegajoso que dejan las cremas de intensa hidratación, así
que esta última que realicé ayer la he hecho más ligera, de rápida absorción y apta como crema de día para pieles maduras (y no tan maduras) que necesitan un extra de hidratación.

El color de la crema es más amarillo de lo que se ve

 La receta es la siguiente:

Aceite de rosa mosqueta*: 17 %
Aceite de aguacate virgen*: 9 %
Manteca de karité*: 5%
Cera vegetal emulsificante (nº 3): 5 %
Agua de azahar*: 60 %
Glicerina vegetal: 3 %
Extracto de pepitas pomelo: 0.6 %
Aceite esencial de bergamota: 0.4-1 %

* Biológico.


Yo no le he añadido ningún aceite esencial, aunque reconozco que el olor del aguacate y de la rosa mosqueta es fuerte; a mi me gusta. Al cabo de un rato permanece el aroma a azahar en la piel.

La rosa mosqueta hace su papel de reparador y regenerador cutáneo, para las posibles estrías que ya han aparecido y ayuda a evitar las que vayan a aparecer.

El aceite de aguacate virgen es muy conocido por ser un gran reafirmante y reestructurante. Tiene muchas vitaminas (A, B, C, D, E, H, K, PP) y gran poder de penetración e hidratación.

La manteca de karité tiene un intenso y duradero poder hidratante y nutritivo. Es suavizante y reestructurante en arrugas y estrías. Ayuda a proteger la piel del sol y del frío.

 El agua de azahar es muy recomendable para aliviar comezones, irritaciones o picores que causa el estiramiento de la piel, teniendo un efecto calmante y tonificante. Además tiene propiedades protectoras de los vasos sanguíneos, actúa como antioxidante gracias a su contenido en vitamina C, protegiendo la piel del envejecimiento celular. Devuelve la firmeza y la luminosidad. Además es ampliamente utilizado contra el insomnio y estrés.

El aceite de bergamota es de los pocos aceites esenciales aptos para el embarazo y los bebés, con aroma fresco y agradable a cítrico. Tiene poder antiséptico y purificante. Es regenerante cutáneo, despigmentante (manchas de piel) y calmante. También ayuda contra el insomnio y ansiedad.

La glicerina vegetal hidrata y cuida la piel, haciendo que la crema tenga un tacto más agradable y ligero.

El extracto de pepitas o semillas de pomelo (ESP) es un conservante natural y eficaz.

Espero que os haya gustado y os animéis a disfrutarla como yo.




Leer más »

Jabón de potasa para el campo, huerto y jardín


Aquí estoy con los trucos del buen hortelano y jardinero. Aquellos que nos permiten hacer frente a las plagas y enfermedades que sufren nuestros cultivos, pero no por ello sin ser respetuosos con el medio ambiente y nuestra salud.

Os traigo una receta de jabón potásico, conocido por muchos como el mejor aliado contra los pulgones y mosca blanca, además de combatir eficazmente la araña roja, trips y cochinillas.

Estos insectos tienen en común una capa cérea que recubre sus cuerpos, para evitar que se deshidraten. Si el jabón potásico entra en contacto con ellos, disuelve esta cera, haciendo que mueran por deshidratación rápidamente. Por lo que es un insecticida altamente eficaz, que no perjudica a otros insectos ni deja residuo alguno.

Además, el jabón potásico se utiliza frecuentemente para limpiar las plantas y árboles que han sufrido un ataque fuerte de insectos que segregan melaza, como pulgones o cochinillas, así como para eliminar la negrilla, tan conocida por todos en el olivar. Esta melaza o negrilla reduce la capacidad de fotosíntesis de las plantas y por lo tanto, merma su producción. Con una aplicación mediante mochila o pulverizador veremos como las hojas y ramas vuelven a estar limpias.

Otra aplicación importante del jabón potásico es como mojante o coadyuvante. Es decir, junto con otros productos fitosanitarios o insecticidas ecológicos, para mejorar su penetración y actuación.

Por último, también podemos usar este jabón para limpiar cubas, maquinaria y herramientas, así como para la limpieza doméstica.

Antes de ponernos a elaborar el jabón, debemos tener en cuenta las medidas de seguridad, pues vamos a manejar un álcali fuerte, que puede producir graves quemaduras si no se maneja adecuadamente. Por lo que recomiendo tener a mano:

-          Guantes
-          Gafas de seguridad
-          Dos ollas de acero inoxidable
-          Un recipiente de plástico duro, acero inoxidable o cristal.
-          Una cuchara de acero inoxidable o de plástico duro resistente al calor.
-          Batidora

Los ingredientes que utilizaremos serán: hidróxido de potasio (potasa), con el % de pureza conocido, aceite de girasol sin utilizar y agua.

¿Por qué aceite de girasol?
El aceite de girasol es el que menor fitotoxicidad tiene, por lo que es el más adecuado para esta elaboración. Podemos utilizar el más barato, pero debe estar sin usar.

Receta de jabón potásico:

-          0’5 litro (460 gramos) de aceite de girasol sin utilizar.
-          100 gramos de hidróxido de potasio al 85% de pureza (87 gramos al 100%).
-          250 gramos o mililitros de agua

Elaboración:

-          En un local ventilado o al aire libre, ponemos el agua en el recipiente resistente al calor y añadimos el hidróxido de potasio en el agua, nunca al revés. Si lo hiciéramos al revés se puede producir una reacción violenta, pudiendo saltar y provocar quemaduras. Por esto recomiendo hacerlo con guantes, ropa vieja y gafas. Revolvemos un poco hasta que vemos que desprende calor. Nos retiramos para evitar inhalar los vapores irritantes y dejamos que se termine de disolver.
-          Mientras tanto, pesamos el aceite y lo ponemos en una olla de acero inoxidable, que introduciremos en otra olla más grande para hacer el baño maría.


-    Cuando esté bien disuelta la potasa en el agua la añadiremos en el aceite revolviendo a la vez. Veremos como comienza el proceso de saponificación y se harán grumos.


-          Para acelerar el proceso, introduciremos la batidora. Poco a poco veremos como aumenta la consistencia, hasta obtener una masa homogénea tipo mahonesa.
-          En este punto podemos hacer dos cosas:
o       dejar la mezcla hasta el día siguiente. La pasta endurecerá y la podremos guardar en un recipiente. Deberemos, de este modo, esperar 4 semanas para que se cure (complete la saponificación) y poder utilizarlo.
o       Ponerla al baño maría para completar la saponificación y así poderlo utilizar al momento.
Yo recomiendo poner la mezcla al baño maría. También se puede elaborar en el horno durante 2-2’5 horas a 85º C, debiendo revolver de vez en cuando.

 

-   Pondremos al calor la mezcla, se cortará y deberemos mantenerla al calor, revolviendo constantemente hasta que vuelva a coger consistencia. Pasaremos por varias fases. La primera, parece un alioli cortado, después se irá densando hasta obtener una textura de compota de manzana. Veremos como finalmente la masa se vuelve un poco traslúcida. Éste es el punto en el que la saponificación ha llegado a su término. (Podemos hacer la prueba de la lengua y no pica). Aproximadamente, si lo elaboramos sin descansar, tardaremos sobre 1 h. y ¼.
-   Una vez tenemos el jabón potásico elaborado, lo podemos almacenar largo tiempo, aunque se enrancie un poco, se puede ir cogiendo la cantidad que se quiera para irlo utilizando conforme lo vayamos necesitando.

Preparar el jabón para su utilización:
Debemos diluir nuestra “masa de jabón” para obtener un jabón potásico al 40%, es decir, mezclaremos bien:
-          40 gramos de masa de jabón
-          60 gramos o mililitros de agua templada.
Así estará listo para su utilización. De igual manera, podemos elaborar una cantidad determinada y guardarla para su posterior dosificación. De esta forma menos densa, es más fácil su manejo.

Forma de aplicación y dosis según su uso:

Nuestro jabón al 40% lo dosificaremos de la siguiente manera:

-        Como insecticida: al 5%, es decir, 50 ml./litro de agua. Repetir tratamiento si se necesita a los 10-15 días de la 1ª aplicación.
-          Como mojante: 1-2 ml./litro de agua.
-          Como limpiador: 10 ml./litro de agua.

Agitaremos el jabón antes de su utilización. Lo aplicaremos mediante pulverización sobre la zona a tratar: hojas, flores y frutos en las horas de menor insolación.

Agradezco las fotos facilitadas por Pilar, mi alumna.



Leer más »

Receta de jabón en polvo para lavadora y lavavajillas



Este jabón se puede utilizar tanto para la lavadora, como para el lavavajillas. La única diferencia es la cantidad de sosa que añadiremos para el jabón de lavar la vajilla, que será superior a la del jabón para lavar la ropa.

Precauciones:
Debemos tener en cuenta siempre las medidas de seguridad ya que el manejo de la sosa es peligroso.

Receta del jabón en polvo de lavadora
Aceite de oliva reciclado: 1600 g.
Sosa: 250 g.
Agua: 650 g.
Percarbonato o carbonato (o mezcla de ellos): 250 g.
Aceite esencial de limón (opcional): 15 g.

El percarbonato (del cual hablo más abajo), lo introduciremos en la traza, incorporándolo manualmente sin disolverlo, sólo hasta que quede bien repartido. Si se disolviera, puede liberar el oxígeno, lo que haría que se hinchara el molde y podría incluso derramarse el jabón. Lo desmoldaremos al día siguiente y cortaremos (siempre con guantes) en cuadraditos, que luego trituraremos. Se puede picar con un robot de cocina o con las cuchillas de la batidora. Si vemos que se pega mucho, dejar los cuadraditos airear medio día o un día más, sin que se endurezca demasiado. Lo guardaremos molido en un envase dejando que respire, pues aún tiene mucha humedad.

Si lo elaboráis mediante el método en frío, debemos esperar a que cure 4 semanas, para que complete el proceso de saponificación. Si se elabora en caliente, no agregar el percarbonato hasta haber completado la saponificación, justo antes de verterlo al molde.

La dosis de utilización es igual o menor que cualquier jabón en polvo comercial.

Receta del jabón de lavavajillas:
Aceite de oliva reciclado: 1600 g.
Sosa: 270 g.*
Agua: 700 g.
Percarbonato o carbonato (o mezcla de ellos): 270-280 g.

*Podemos aumentar la cantidad de sosa hasta 280 g para aumentar el grado de limpieza (si introducimos la vajilla muy sucia). En este caso también aumentaremos el agua a 720 g.

Cortaremos los cuadraditos a la medida estándar del lavavajillas. Podemos empezar a utilizarlo a la semana de hacerlo, pero no está de más que termine la curación.

Nota: con este jabón debemos tomar la precaución de limpiar el filtro del lavavajillas más a menudo.

El percarbonato o carbonato sódico
Son dos sales derivadas del carbono, que no debemos confundir con el perborato. Al descomponerse generan oxígeno, lo que le da su efecto blanqueador. Es totalmente inocuo para el agua y el medio ambiente. Por contra, el perborato de sodio libera boro, siendo muy tóxico para la vida acuática.
En nuestro caso lo vamos a utilizar por tres razones:
  • La primera, como ya he comentado, es por su efecto en la limpieza de la ropa. El oxígeno ayuda a blanquear la ropa y aviva los colores en la ropa de color.
  • La segunda razón y más importante, es que baja notablemente el nivel de espuma del jabón. Normalmente los jabones elaborados sólo con aceite de oliva y además con cantidad extra de sosa, hacen muy poca espuma, pero no debemos olvidar que el aceite usado tiene en su composición diferentes grasas que se han quedado de la fritura. De esta forma, evitamos que se dañen las máquinas de lavado. Podemos sustituirlo para este fin utilizando sal común. 
  • La tercera razón es que nos ayuda a que el jabón se deshaga, tanto para triturarlo y convertirlo en polvo, como para que se disuelva en el proceso de lavado del lavavajillas.
La cantidad de percarbonato que añadimos en la receta de jabón es la  misma aproximadamente que la cantidad de sosa que vamos a utilizar, pero podemos aumentarla sin ningún problema.

Espero que os animéis a probarlo, así contribuiremos un poco más a cuidar el medioambiente y además nos ahorraremos un dinerillo.

 Salud!
Leer más »
Las fotografías y textos de este blog no pueden ser utilizados sin consentimiento de su autor. Imágenes del tema: TommyIX. Con la tecnología de Blogger.